Detrás de Alien Tango y su «drone electrolatino» se esconde Alberto García, un murciano con las antenas orientadas hacia un espacio exterior del que llegan emisiones repletas de psicodelia, glam, hip-hop, música oriental y voces llenas de helio.
Un potaje tan imprevisible como nutritivo en el que caben sintetizadores, sitares, acordeones y samples de anime y que este heterodoxo músico ha encapsulado en «Isla Bonita», un EP de presentación publicado por Foehn Records que confirma a Alien Tango como uno de los creadores más peculiares de la escena londinense.